Médicas

Trastornos gastrointestinales

Condiciones del sistema digestivo que pueden afectar todo el cuerpo — y el cerebro.

Trastornos gastrointestinales

Los trastornos gastrointestinales son condiciones del sistema digestivo, y en los niños rara vez se quedan en el intestino: el estreñimiento, el reflujo, la hinchazón y el comer selectivo están entre los hallazgos más comunes en niños con autismo, TDAH y otras condiciones del neurodesarrollo, y afectan el sueño, el ánimo y la conducta. En WIN, en Houston y San Juan, evaluar y tratar el intestino forma parte de casi todo protocolo de neurodesarrollo, porque a un niño que tiene dolor, no digiere bien o no absorbe los nutrientes le cuesta más aprender.

¿Qué son los trastornos gastrointestinales?

Los trastornos gastrointestinales (GI) son condiciones que afectan los órganos de la digestión, desde el esófago y el estómago hasta el intestino delgado y el grueso. En los niños, los más comunes incluyen el estreñimiento crónico, el reflujo gastroesofágico, las sensibilidades y alergias alimentarias, la inflamación del revestimiento intestinal y los desbalances del microbioma intestinal, la comunidad de bacterias que vive en el intestino.

El intestino y el cerebro se comunican constantemente en ambas direcciones a través del nervio vago, el sistema inmunológico y los mensajeros químicos que produce el intestino. Las investigaciones apuntan a este eje intestino-cerebro como una de las razones por las que los problemas digestivos son tan comunes en niños con autismo y TDAH, y por las que tratar el intestino puede cambiar la conducta.

Un trastorno GI no es lo mismo que ser "mañoso para comer" ni que un problema de conducta. Un niño que rechaza comidas, hace berrinches a la hora de comer o no puede dormir puede estar respondiendo a un malestar que nadie ha identificado.

Señales tempranas que notan los padres

Los niños pequeños no siempre pueden decir que les duele la barriga. En muchas familias, las primeras señales son conductuales, y la conexión digestiva se reconoce después.

  • Estreñimiento: heces duras, pujar mucho, pasar varios días sin evacuar, o accidentes de ensuciarse después de haber aprendido a ir al baño
  • Heces blandas, diarrea o episodios que alternan entre una y otra
  • Reflujo o devolver la leche con frecuencia en bebés; eructos, aliento agrio o arquear la espalda después de comer en niños mayores
  • Una barriga visiblemente hinchada o distendida, sobre todo después de comer
  • Apretar la barriga contra los muebles, acostarse sobre el brazo del sofá o sentarse en posiciones raras para aliviarse
  • Comer muy selectivo: una lista corta de comidas aceptadas, muchas veces blancas, crujientes o con mucho almidón
  • Batallas a la hora de comer, arcadas o negarse a probar texturas nuevas
  • Despertares nocturnos, dificultad para dormirse o un sueño inquieto sin razón aparente
  • Irritabilidad, agresividad o berrinches que se concentran después de las comidas o alrededor de las evacuaciones
  • Eczema, erupciones, círculos oscuros bajo los ojos o enfermarse con frecuencia junto con los síntomas digestivos

Si los síntomas digestivos llevan más de unas semanas, o si la conducta o el sueño de su hijo parecen ligados a la comida y a las evacuaciones, le recomendamos una evaluación en lugar de esperar a que se le quite con la edad.

Qué causa los trastornos gastrointestinales en niños y por qué importa para el tratamiento

Los problemas GI en los niños casi siempre tienen más de una causa. Las investigaciones apuntan a sensibilidades y alergias alimentarias, un microbioma desbalanceado, inflamación del revestimiento intestinal, deficiencias nutricionales que afectan la motilidad intestinal, y variantes genéticas que influyen en cómo un niño digiere y metaboliza ciertos alimentos. Los niños con condiciones del neurodesarrollo a menudo suman factores sensoriales: texturas y olores que el sistema nervioso encuentra abrumadores reducen la dieta, lo que a su vez empeora el intestino.

WIN evalúa cada uno de estos factores porque cada uno requiere una respuesta distinta. Un niño cuyo estreñimiento viene de una sensibilidad a un alimento específico necesita que ese alimento se identifique y se elimine; un niño con el intestino inflamado y deficiencias necesita que se apoye el revestimiento y se corrijan las deficiencias; un niño cuyo comer selectivo es sensorial necesita que se calme su sistema nervioso antes de poder ampliar la dieta. Tratar solo el síntoma, con laxantes o medicamentos para el reflujo, puede ser necesario a corto plazo, pero no cambia la causa.

Cómo WIN evalúa los trastornos gastrointestinales

La evaluación médica inicial de la Fase I dura entre 1 y 1.5 horas con la Dra. Báez-Franceschi y unas 3 horas en la oficina. Junto con las pruebas médicas y del neurodesarrollo, la doctora toma un historial digestivo detallado: patrón de evacuaciones, historial de alimentación desde la infancia, dieta actual, reacciones a alimentos específicos, uso de antibióticos y el momento en que aparecen los síntomas de conducta o de sueño en relación con las comidas.

Los laboratorios especializados se eligen para cada niño. Ante preocupaciones GI suelen incluir pruebas de heces para evaluar el microbioma, la digestión y la inflamación; un panel de alergias alimentarias; pruebas de deficiencias nutricionales; paneles metabólicos; y pruebas genéticas cuando se sospechan variantes que afectan la digestión o el metabolismo. Los resultados se revisan en la cita de seguimiento de la Fase I, donde se redacta el primer protocolo dietético y médico.

En la Fase II, las evaluaciones de neurodesarrollo WIN muestran cómo interactúan la digestión y el desarrollo. La prueba de desarrollo del Método Franceschi y la prueba de reflejos primitivos son las más relevantes, ya que los reflejos retenidos y la inmadurez sensoriomotora están con frecuencia detrás de las dificultades oromotoras y del comer selectivo. La prueba de escucha (CAPD) y el timpanograma completan la línea base. Los padres se van con un protocolo individualizado y por escrito.

Cómo tratamos los trastornos gastrointestinales: las tres fases

Fase I — Evaluación y planificación. La evaluación inicial, los laboratorios especializados y la cita de seguimiento identifican qué está causando los síntomas digestivos. Si el reflujo o un estreñimiento severo necesita medicamento convencional para dar alivio mientras se atiende la causa, se incluye en el plan.

Fase II — Resultados de evaluación y protocolos. Los protocolos médicos y nutricionales comienzan inmediatamente después del seguimiento, y en los trastornos GI son el centro del tratamiento. Un plan de nutrición elimina los alimentos que los laboratorios identificaron como problemáticos y construye una dieta que el niño tolere y que aporte lo que el cerebro necesita. La suplementación individualizada atiende las deficiencias y apoya la digestión, y los protocolos de medicina funcional trabajan el microbioma y la inflamación. Las restricciones dietéticas se reevalúan a medida que el intestino sana; la meta es una dieta más amplia con el tiempo, no una lista permanente de alimentos prohibidos.

Fase III — Terapia multisensorial y psicoemocional. La terapia apoya al niño cuya alimentación y regulación tienen un componente sensorial o emocional. La sala sensorial ayuda al sistema nervioso a tolerar texturas y olores, y la salud conductual trabaja con la familia las rutinas a la hora de comer y la ansiedad alrededor de la comida. El progreso se mide constantemente, y los padres reciben informes y capacitación para llevar el plan a la cocina. El enfoque completo está en la página del Método Franceschi®.

Qué pueden esperar las familias

El tratamiento GI se lleva a cabo mayormente en casa, lo que lo hace muy adecuado para seguimientos por telemedicina para familias en Texas, Florida y Puerto Rico; las familias internacionales viajan a Houston o San Juan para la evaluación presencial y la terapia. Las citas de seguimiento dan seguimiento al patrón de evacuaciones, la dieta, el sueño y la conducta, y el protocolo se ajusta a medida que se repiten los laboratorios.

El progreso temprano suele verse como evacuaciones más regulares, menos hinchazón y mejor sueño, y muchos padres notan después una conducta más tranquila y mejor atención. El ritmo varía con cada niño. Los padres hacen el trabajo diario: preparar la dieta, llevar un registro sencillo de comidas y síntomas, y reportar lo que cambia.

Si la digestión y la conducta de su hijo parecen estar conectadas y nadie ha mirado ambas juntas, solicite una orientación con WIN en Houston o San Juan. Le explicaremos la evaluación, los laboratorios y cómo es un protocolo enfocado en el intestino, en español o en inglés. Contáctenos para comenzar.

Historias compartidas con WIN

En sus propias palabras

“Mi hijo era un niño que no podía formar oraciones sencillas para comunicarse. Comenzó el tratamiento del Método Franceschi con una dieta libre de gluten, caseína y lactosa. Puedo decir con certeza que ahora socializa mejor con sus amigos en la escuela y habla mucho más.”
Denisse C.
Madre / padre

Cada experiencia es diferente. Los testimonios describen la experiencia de estas familias y no son una promesa de resultados.

Preguntas frecuentes

¿Hay una conexión entre la salud intestinal y el autismo, el TDAH o la conducta?

Las investigaciones apuntan a un vínculo de doble vía entre el intestino y el cerebro a través del nervio vago, el sistema inmunológico y los mensajeros químicos que se producen en el intestino. Los problemas digestivos son comunes en niños con autismo y TDAH, y el malestar, la inflamación y la mala absorción de nutrientes pueden afectar el sueño, el ánimo y la atención. Por eso WIN evalúa y trata el estreñimiento, la inflamación, las sensibilidades alimentarias y las deficiencias como parte de casi todo protocolo de neurodesarrollo.

¿Qué síntomas GI en un niño pueden estar relacionados con el neurodesarrollo?

El estreñimiento crónico, el reflujo, la diarrea o las heces que alternan, la hinchazón y el comer muy selectivo son los más comunes. Los padres también ven señales indirectas: despertares nocturnos, irritabilidad o berrinches alrededor de las comidas, apretarse la barriga para aliviarse, y problemas de piel como el eczema. Cuando esto aparece en un niño con preocupaciones de desarrollo, atención o conducta, WIN evalúa el intestino como parte del cuadro completo.

¿Cómo evalúa WIN el intestino y qué pruebas se usan?

La evaluación comienza con un historial digestivo y de alimentación detallado en la evaluación médica inicial. Los laboratorios especializados suelen incluir pruebas de heces para el microbioma, la digestión y la inflamación, un panel de alergias alimentarias, deficiencias nutricionales y paneles metabólicos, con pruebas genéticas cuando están indicadas. Las evaluaciones de neurodesarrollo WIN luego muestran si hay factores sensoriales o de reflejos contribuyendo a las dificultades de alimentación.

¿Mi hijo va a necesitar una dieta especial y por cuánto tiempo?

La mayoría de los niños con preocupaciones GI comienzan con una modificación dietética basada en sus laboratorios, que normalmente elimina los alimentos problemáticos identificados y añade lo que el intestino y el cerebro necesitan. La dieta no está pensada para ser permanente: se reevalúa en los seguimientos y se ajusta a medida que el intestino sana y los laboratorios mejoran, con la meta de ampliar la dieta con el tiempo. WIN trabaja con las familias para que el plan sea viable en casa y en la escuela.

¿Aceptan planes médicos?

Comuníquese con nuestro equipo para información actualizada sobre planes médicos, opciones de pago y qué esperar con su plan — varía según el centro y el servicio. Le orientamos antes de su primera visita.

¿Tengo que viajar a Houston o San Juan, o podemos comenzar a distancia?

La telemedicina está disponible para familias en Texas, Florida y Puerto Rico, y muchas familias comienzan así. Las evaluaciones de neurodesarrollo de WIN y las terapias de la Fase III se realizan en persona en nuestros centros de Houston o San Juan; las familias internacionales son bienvenidas en ambos.

¿No está seguro de qué condición aplica?

Solicite una orientación — nuestro equipo le guiará.